¿Cómo podemos mejorar la comunicación y la confianza con nuestros hijos adolescentes?

¿Cómo podemos mejorar la comunicación y la confianza con nuestros hijos adolescentes?

La adolescencia es la etapa evolutiva de tránsito entre la niñez y la vida adulta. Suele ser un momento complejo dado la cantidad de procesos psicológicos que se ponen en marcha en esta etapa: el inicio del reconocimiento y la gestión de las propias emociones, la búsqueda de la propia identidad, la importancia de nuestra imagen física y social, nuestro lugar en el grupo iguales, etc.

Como sabemos, todo cambio exige un ejercicio de adaptación a la nueva situación y suele ocurrir, dado la complejidad de esta etapa, que los padres comiencen a tener dudas sobre cómo comportarse ante las distintas conductas de su hijo adolescente.

Unos cimientos sólidos que sustenten la relación entre padres e hijos va a ser esencial para amortiguar los distintos problemas que puedan aparecer, y sin duda, la comunicación y la confianza entre el adolescente y sus padres es la mejor garantía para ello.

A continuación, describo algunas pautas para trabajarlas con nuestro hijo en casa.

1. Emplear la comunicación colaborativa tratando de evitar dar órdenes. Por ejemplo, en lugar de “tienes que recoger los platos del lavavajillas y sacar la basura” podemos probar a preguntar: “¿qué prefieres hacer primero: ordenar los platos o sacar la basura?” Evitar el “tienes que…” porque ante una orden los hijos suelen responder revelándose. El estilo de comunicación más eficaz es aquel que enfoca la labor como un trabajo en equipo, que pide colaboración y que le permite sentirse parte de la toma de decisiones.

2. Durante la adolescencia, los hijos pasan por un proceso de valorar más las opiniones de los iguales que la de sus propios padres. Cuando exprese algo privado sobre él, tratar de juzgar lo menos posible. Y en el caso de que le apetezca hablar sobre algún tema suyo personal, mostrarnos muy receptivos y abiertos a dialogar.

3. Cuando nos encontremos con alguna situación difícil de resolver en nuestra vida cotidiana, podemos preguntarle qué opina del tema o si tiene alguna idea de cómo solucionarla. Pedirles ayuda, además de favorecer la comunicación y confianza entre padres e hijos es un buen ejemplo para que lo copien cuando nos necesiten.

4. Hacer planes de ocio juntos en los que nuestro hijo verdaderamente disfrute. Ver una película, descubrir música juntos, alguna actividad deportiva, etc.

5. No menospreciar sus opiniones, aunque puedan tener fallos, que si es el caso podremos aportarle la información correcta, pero siempre haciéndole llegar que sus opiniones se escuchan y se valoran.

6. Darle libertad para que haga las cosas a su manera. Si el resultado es el deseado, debemos ser flexibles con la manera en la que lo haga.

7. Cuanto nuestro hijo nos hable mal en una discusión o nos insulte, a pesar de las ganas que podamos tener en ese momento de exigirle que nos respete y de decirles que es inadmisible que nos hable de esa forma, tenemos que tratar de no contestarle y darle espacio para que esa emoción tan potente de enfado que está sintiendo se pase. No es el momento para hacerle entender la importancia del respeto y de la comunicación no violenta porque no se encuentra receptivo para ello. Cuando se haya calmado, retomar el asunto y decirle por qué es importante que no nos hable así y cómo nos sentimos cuando lo hace. 

8. La adolescencia es una etapa tan convulsa porque es el momento en el que el adolescente comienza a percibir sus propias emociones, pero sentirlas no significa comprenderlas y saber gestionarlas. Por ello, si en algún momento vemos que las emociones la están desbordando, podemos ayudarle a comprenderlas una vez hayan bajado de intensidad.

María del Mar Blanca Cortés. Psicóloga infantil y juvenil.
Para cualquier información o duda a este respecto, no dude en consultarme a través de mi web.

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