Cómo hablar de la muerte a los niños

Cómo hablar de la muerte a los niños

Hablar del fallecimiento de un ser querido con nuestro hijo es un reto que como padres tenemos que afrontar para que puedan procesar esta información tan bien como les permita su madurez cognitiva, así como tratar de producir el menor daño posible al comunicar esta desafortunada noticia.

Si la muerte es un concepto complejo de comprender y asumir para los adultos por suponer la imposibilidad de ver más a nuestro familiar, aun teniendo la capacidad para entender en su totalidad tal suceso y mejores habilidades para manejar las emociones derivadas de tal evento, imaginemos lo difícil que es para un niño comprender que su abuelo, tío, vecino, etc. ha fallecido.

Habitualmente a los niños no se les habla de la muerte como fin del proceso de vida hasta que no muere alguna persona del entorno cercano que nos obliga a decirles que ya no podrán compartir más tiempo con él, y es en este momento cuando aparecen las dudas sobre cómo comunicarlo de la mejor manera posible.

Es cierto que la edad del niño o niña juega un papel importante en la manera de hacerlo porque la madurez cognitiva y el nivel de comprensión no es el mismo a los seis que a los once años, pero se pueden establecer unas reglas generales a la hora de hablar de la muerte con los menores.

  • Ayudarles a entender que la muerte es irreversible. No podemos hacer que nuestro ser querido vuelva a vivir y tenemos que eliminar tal fantasía si la tuviesen.
  • Tranquilizarles y hacer que se sientan seguros sobre la posibilidad de que a nosotros como padres nos vaya a ocurrir lo mismo. Podemos decirles que nosotros moriremos cuando seamos muy mayores.
  • Si la muerte fuese consecuencia de una enfermedad también les diremos que las personas mueren cuando están muy muy enfermas y que esto no ocurre con frecuencia. Es decir, si nos ponemos malos por un resfriado, por ejemplo, no existe riesgo de muerte.
  • Ayudarles a comprender lo que significa el concepto de muerte, el cuerpo deja de funcionar, deja de latir, deja de respirar etc., para que comprendan que la muerte es el fin de las funciones vitales.
  • Evitar expresiones como el abuelo está descansando o está en el cielo porque estos argumentos serán tomados de manera literal por el niño. 
  • Preguntar qué piensan ellos sobre lo sucedido nos proporcionará ayudar sobre qué dudas y preocupaciones debemos resolver.
  • Escucharlos y hacer que se sientan entendidos y apoyados.
  • En el caso de que el niño tuviese más de ocho años, edad a partir de la cual ya podría participar en funerales o ceremonias de despedidas, y siempre que les apetezca, tenemos que explicarles con antelación en qué va a consistir y procurar que estén siempre acompañados de adultos de su confianza.

Aunque estos consejos no van a poder evitar que nuestro hijo sienta dolor por la pérdida de un ser querido, sí que van a facilitar que procese mejor la noticia y que elabore el proceso de duelo de manera más favorable, por lo que es muy recomendable tenerlos en mente y ponerlos en práctica llegado el momento.

María del Mar Blanca Cortés. Psicóloga infantil.
Para cualquier información más o duda a este respecto, no dude en consultarme en nuestra web

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