Adicción infantil a las pantallas

Adicción infantil a las pantallas

La adicción a las pantallas es un problema de gran importancia en la sociedad actual.

Tanto adultos como niños dedican horas y horas a sus tabletas y smartphones sin prestar atención a nada más. Esta exposición masiva a los dispositivos tecnológicos, muy frecuentemente, termina por convertirse en un síndrome adictivo que genera síntomas de abstinencia en ausencia de estos aparatos, como la agresividad o la impulsividad presentes en otros tipos de dependencias.

Según diversas estadísticas europeas, los adultos comprobamos nuestro móvil una media de 30 veces al día. Esta actividad nos quita un tiempo valiosísimo que podríamos dedicar a otras tareas más productivas y, en definitiva, que nos hicieran más felices.

De igual forma, la exposición masiva a las pantallas en niños también puede generar en ellos preocupantes trastornos adictivos. Estos chicos pasan tanto tiempo como pueden pegados a sus dispositivos móviles. Cuando juegan con ellos, pierden el interés por cualquier otro tipo de juego no electrónico. A menudo, sus padres comentan que ni siquiera responden cuando se les llama por su nombre. Suelen mentir para usar tanto como quieran su dispositivo. La adicción es tal que necesitan estar viendo sus tabletas incluso para comer o para dormir.

Esta situación es bastante alarmante, puesto que, según un estudio llevado a cabo por investigadores asiáticos, se ha comprobado que la adicción infantil a las pantallas provoca importantes cambios en el flujo sanguíneo del cortex frontal, estructura anatómica cerebral que permite llevar a cabo funciones ejecutivas complejas como el control conductual, es decir, posibilitan que podamos elegir, planificar y tomar decisiones voluntarias. Como apunta este mismo estudio, dichas alteraciones en el cortex frontal generan síntomas similares al autismo y al trastorno bipolar. Estos menores se comportan de forma más impulsiva, les cuesta concentrarse, su carácter se vuelve más agresivo y suelen tomar peores decisiones.

Por todo esto, es de suma importancia que los padres tomen conciencia de los peligros que implica el uso excesivo de estos dispositivos, no sólo para ellos mismos, sino para el correcto desarrollo de sus hijos. Un primer paso, como padres, sería dar ejemplo de un uso moderado y responsable a nuestros hijos, así como establecer límites claros del tiempo y de las actividades que los chicos pueden hacer con los dispositivos.

 

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